Sobre prevención
Distintas evaluaciones confirman la validez de los programas preventivos; aún así, persisten dudas sobre su eficacia, motivadas en parte por el desarrollo de “intervenciones preventivas” puntuales e inconsistentes que, resultan ineficaces.
Es frecuente confundir información con prevención. Informar no es prevenir; la información es sólo uno de los componentes de un programa de prevención, y no el más importante. Estos programas deben incluir otros componentes que ayuden a poner en práctica las indicaciones en las que se centre la información.
También es necesario que los programas de prevención tengan continuidad y no tratarse de actuaciones puntuales y aisladas.
Programas preventivos eficaces
Veamos algunos de los elementos de un programa preventivo exitoso:
- Educación en Habilidades para la Vida. Fortalecer las habilidades psicosociales de las personas para que adquieran las destrezas y competencias necesarias para afrontar los riesgos con los que se pueden encontrar a lo largo de la vida.
- Enseñanza interactiva. Alejarse de lecciones magistrales, salpicando el programa de dinámicas, juegos o ejemplos prácticos que fomenten la participación activa y faciliten el aprendizaje. Para favorecer esta manera de hacer, son preferibles los grupos pequeños.
- Procurar que los programas sean intensivos en frecuencia y tratar de que sean intervenciones a largo plazo.
- Las personas encargadas de dinamizar los programas deben estar formadas en la materia.
- Intentar involucrar a la comunidad y a la familia.
- Es preferible que los programas sean reforzados por reglas escolares, comunitarias o políticas institucionales coherentes.
- Es necesario dar la información adecuada para formar e informar en la materia.