Habilidades para la vida EDEX
El modelo

Inclusión Social Positiva: Promoción del desarrollo humano

Desarrollo de capacidades humanas

Comprendemos el desarrollo humano desde una perspectiva humanística, como el proceso de mejora de capacidades y libertades humanas que permiten a las personas vivir una vida que tienen razones para valorar. Aceptamos, además, que el bienestar depende de la capacidad y opciones para actuar y luchar por objetivos que se valoran, y no sólo de la cantidad de bienes que pueden consumirse. Vemos, por lo tanto, una relación muy cercana entre Habilidades para la Vida y la promoción del desarrollo humano en su sentido más amplio.

La educación en Habilidades para la Vida contribuye al desarrollo de las capacidades humanas necesarias para vivir mejor la vida y para contribuir a la transformación de la sociedad en que vivimos. Cuanta más capacidad o competencia se tenga para actuar en el terreno psicosocial (relaciones consigo mismo, con las demás personas y con el entorno social amplio), se tendrán más opciones personales para conseguir objetivos de interés individual o social.

Cuando una persona es creativa y puede hacer una lectura crítica de la realidad, cuando sabe tomar decisiones, cuando puede comunicarse en forma asertiva y hacer respetar sus derechos, o cuando sabe afrontar problemas y conflictos, tiene una mayor capacidad para enfrentarse a los desafíos de la vida diaria y lograr condiciones de bienestar para sí misma y para los suyos.

Capacidades humanas esenciales

Algunos especialistas en el tema del desarrollo como Martha Nussbaum, han realizado algunas aportaciones que muestran horizontes prometedores. Hace varios años esta autora propuso un decálogo de lo que llamó “capacidades humanas funcionales esenciales”. Diez capacidades a las que, en su opinión, todas las personas deberían tener derecho y que los Estados podrían tener en cuenta como un referente de sus políticas económicas y sociales.

Cada una de estas diez capacidades está definida con muy pocas palabras. Por ejemplo:

  • Emociones: ser capaz de tener lazos afectivos a cosas y personas fuera de nosotros mismos; de amar a aquellos que nos aman y cuidan de nosotros, de sentir dolor en su ausencia; en general, para querer, sufrir, experimentar el anhelo, la gratitud y la ira justificada.
  • Razonamiento práctico: ser capaz de formarse un concepto de lo bueno y de reflexionar de manera crítica sobre la forma en que se planea la propia vida.
  • Afiliación: ser capaz de vivir con y para otros, de reconocer y mostrar preocupación por otros seres humanos, de ser parte de varias formas de interacción social. Ser capaz de ser tratado como un ser digno cuyo valor es igual que el de otros.

Analizándolas, resulta sencillo encontrar la relación entre estas tres capacidades y varias de las Habilidades para la Vida como el manejo de emociones y sentimientos, las relaciones interpersonales, la empatía o el pensamiento crítico. En otras palabras, es razonable pensar que si fortalecemos dichas Habilidades para la Vida, estaremos contribuyendo al logro de tres de las capacidades humanas propuestas por Nussbaum.

Este es un terreno de aplicación de las Habilidades para la Vida que está por explorar, pero que conviene tener en mente.

Página 2 de 10 Educación para la ciudadanía Promoción del desarrollo humano Promoción de la salud Competencias laborales Calidad de la educación Fortalecimiento de factores de resiliencia Prevención de situaciones de riesgo psicosocial Prevención de drogodependencias Prevención de conductas violentas Prevención de prácticas sexuales de riesgo

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