Qué es la resiliencia
La resiliencia puede definirse como la “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.”
Hoy en día sabemos que aunque todas las personas tenemos este potencial, no se nace siendo resiliente. Depende de ciertas características en la interacción del sujeto con otros seres humanos y su entorno. La resiliencia es resultado de una combinación de factores y procesos sociales e intrapsíquicos.
Primeras investigaciones
Una primera generación de investigadores, a principios de los setenta, buscó identificar cualidades personales que facilitaran superar la adversidad (como la autoestima y la autonomía). Poco a poco el foco de interés se fue ampliando para incluir también factores externos al individuo (como el nivel socioeconómico, la estructura familiar o la presencia de un adulto cercano).
Los factores de resiliencia se organizaron en tres grupos: los atributos individuales, los rasgos de la familia y las características de los ambientes sociales en que las personas se hayan inmersas.
La segunda generación de investigadores, que comenzó a publicar a mediados de los noventa, se preguntó: “¿Cuáles son los procesos asociados a una adaptación positiva de la persona que ha vivido o vive en condiciones de adversidad? El interés no se limitó a identificar los factores asociados con la posibilidad de superar las adversidades. Incluyó además la comprensión de la interacción de dichos factores, que finalmente posibilitan superar la adversidad.
Características de las personas resilientes
En relación con las características individuales de las niñas y los niños resilientes, la publicación de 1998 de la Organización Panamericana de la Salud (“Manual de Identificación y Promoción de la Resiliencia en Niños y Adolescentes”) menciona varias características en las que coinciden distintos autores, como por ejemplo:
- Control de emociones e impulsos.
- Autonomía.
- Empatía.
- Capacidad de comprensión y análisis de situaciones.
- Cierto grado de competencia cognitiva.
- Capacidad de atención y concentración.
- Buen sentido del humor.
- Sentido de propósito y futuro.
En cuanto a las características de las familias de las personas con mayor capacidad de resiliencia, distintas investigaciones señalan:
- Relación cercana y estable con una figura parental.
- Estilo de crianza: cálido, estructurado, con expectativas altas.
- Ventajas socioeconómicas.
- Red de conexiones familiares de apoyo.
Resiliencia y Habilidades para la Vida
Analizando las características individuales citadas, es posible encontrar una conexión inmediata con muchas de las Habilidades para la Vida. Por ejemplo, el manejo de emociones y sentimientos, el pensamiento crítico, la toma de decisiones o la empatía.
Si se fortalece la habilidad para tomar decisiones o para pensar de manera crítica, por ejemplo, es posible contribuir al desarrollo de autonomía individual, una de las características personales asociada a la resiliencia.
Mediante la educación en Habilidades para la Vida es posible contribuir al desarrollo o fortalecimiento de características personales asociadas con una mayor capacidad para afrontar las adversidades de la vida.
Puede acceder a la publicación de la OPS/OMS en: www.paho.org/spanish/hpp/hpf/adol/Resilman.pdf