El enfoque de educación en Habilidades para la Vida tiene también su razón de ser en el ámbito laboral, tanto desde una óptica productiva como de la salud.
Hace tiempo que han salido a la luz fenómenos como el acoso psicológico en el trabajo (mobbing). Un fenómeno dinámico y jerárquico entre una persona acosada y un acosador, con consecuencias penosas desde el punto de vista de la salud y también desde el económico (bajas laborales, abandono del trabajo, bajo rendimiento, …).
La educación en Habilidades para la Vida tiene mucho que aportar ante fenómenos como el “mobbing”. Una persona con una saludable autoestima y con unas destrezas psicosociales adecuadas, tendrá la capacidad de enfrentarse a una situación como esta, con el suficiente aplomo y asertividad; sin miedo, sabedor de que si no es en esa empresa, será en otra donde encontrará su sitio para desarrollar sus capacidades.
De la misma manera, a una persona responsable de un equipo, con el suficiente desarrollo personal, con una cuidada empatía, con las destrezas suficientes para darse cuenta de la relación estrecha que le vincula al resto del equipo, ni se le pasará por la cabeza descalificar a las personas con que trabaja.
Desde un punto de vista productivo, las Habilidades para la Vida tienen un lugar específico en le mundo de la empresa, como una estrategia para el aprendizaje de distintas competencias laborales:
- Competencias Cognitivas, relacionadas con la solución de problemas, la creatividad, la toma de decisiones, la concentración, el pensamiento crítico, autoevaluación…
- Competencias Emocionales, que permiten a la persona desarrollarse en su medio laboral, la adaptación al cambio, el manejo de situaciones críticas, control del estrés...
- Competencias Interpersonales, como la comunicación asertiva, habilidades para negociar o rechazar, resolución de conflictos…